domingo, 30 de mayo de 2010

Sola en mi habitación



Sola. Escondida en el pequeño rincón, agobiada por la brisa que atormenta a mi habitación. No hay mas, solo yo y este rincón. Ni siquiera esta mi alma, yo no la tengo, la perdí entre los vientos que rodean a mi habitación.

Donde esta, no lo se. Se fue con los recuerdos, los sueños y las esperanzas, todas juntas decidieron abandonarme y lanzarme al océano de la soledad, donde el rescate es imposible. Yo tengo sentimientos, ya no, los tuve, pero nunca regresaran, a diferencia de los fríos soplidos que agobian a mi abandonada habitación.

Ellos se fueron lejos donde no pudiera encontrarlos, se los llevo la sombra de mi primer amor, un ser ruin y despreciable, un pirata de puertos, donde yo fui otra más de los tantos motines que no fue capaz de defender, un tesoro que jamás apreció. Allí fue cuando perdí, eso que ya no tengo, mi corazón. Todo lo perdí a través de mis lagrimas, primero eran puras y cristalinas para luego ser ácidas y terminar rojas de la sangre que derramo mi pálido y frágil cuerpo sobre el suelo de aquella tórrida noche, donde mis únicos aliados fueron las insaciables brisas alrededor de mi habitación. Ni las estrellas, ni el sol, ni la luna, ni las nubes que cubren la inmensidad quisieron ayudarme, sólo lo hicieron los demonios de un adiós sin concluir atrapados en la peor de las cárceles: el alma.

No supe qué hacer, no supe a quién acudir, solo sabía que mi tristeza se iría si mi corazón si iba con ella, y así lo hice, lo dejé ir.

Yo no se quien soy, ya no se si existo, me busco y me confundo aún más, solo veo mi cuerpo en el negro cajón y aun sigo escondida sin que nadie me vea en este rincón con mis sentimientos que me agobian alrededor de esta habitación.

miércoles, 5 de mayo de 2010

No te ofendas


Mi nombre ya tiene polvo en tu corazón, está guardado en una caja debajo de los trastos que ya no sirven. Tal vez así es mejor, nos alejamos del drama y abrimos camino a un futuro incierto pero prometedor. ¿Me dices que es mejor que siga? un poco tarde para eso, para que logres alcanzarme tendrás que comprarte alas o aprender a volar en escoba... solo basta con que me mires ahora, verás que ya no soy la misma. 

No pretendo engañar, la transformación es evidente, tanto que tu sorpresa no te permite palparla, increíble, ¿No? Pero dejémonos de palabreríos y vayamos directo a la cuestión. No es respetable gastar tantas palabras en asuntos que ni al tendero de la esquina le interesa conocer. No te sientas ofendido, lo dicho es hecho con el mayor de los afectos; si así no lo entiendes, qué le hacemos, no podemos cambiarte el cerebro. 

Como te iba diciendo, amigo montañero, soy la sombra de lo que fui, una versión más difusa de la silueta que conociste; mi alma está oculta, muy lejos de tu maldad y más que protegida de tu hipocresía. Bendito sea quien creó los escudos y las armas pues me dejó ganarte esta batalla.

No te atrevas a tenerme compasión, no intentes humillarme con frases de consuelo... pueda que haya mostrado debilidad, grave error, pero usarla para denigrarme frente a otros te hace menos hombre. ¿Y es que pensabas que la gente que oye no habla? 

En esta guerra absurda donde creas conflictos sin sentido me ha tocado unirme por lástima, para que, a pesar de todo, no te sientas solo. Sigue en tus incomprensibles pensamientos, mientras desde mi balcón las carcajadas me dejan en el suelo; sigue siendo el pobre niño al que todos abrazan por consuelo, usa tus falsos encantos para atraer mujeres... sigue actuando así que la función me deleita hasta el cansancio.

No te sorprendas, no me temas. Mi estrategia funciona mejor si crees que soy la miseria en que me dejaste, es más fácil dominar cuando tienes un bajo perfil... quizá soy más fría que antes, pero un alma honesta pierde el valor de darse a conocer cuando los arpíos se aprovechan y juegan con ella, tiene que esconderse en el caparazón de una alma resentida dispuesta hacer justicia por el medio que causa más dolor: la evasión. 

Si estás tan dolido como dices, deberías enseñarme tus técnicas porque más de uno moriría por ser tan buen actor como tú. Me declaro tu fan: amo tu capacidad de fingir y hacerle creer al mundo que eres algo que nunca llegarás a ser, un hombre.

Te recuerdo, no te ofendas, mis palabras solo son sinceras, no buscan herir ni mucho menos mentir. Solo realidad plasman estas palabras, dan constancia de mi verdad.

Y qué más puedo decirte, que no queda nada por decir. A fin de cuentas es mejor que mi nombre esté enterrado, empolvado y sepultado en la cripta más profunda del cementerio de tus "recuerdos", nos ahorraremos palabras y no será necesario escribir esto de nuevo. No puedo seguir escrbiendo pues la luna me llama y debo ya partir, espero y no se dé nuevamente la ocasión de vernos.