Me dices que siga, que mira hacia adelante, pero, ¿Cómo hacerlo si no estás? Estamos al borde del abismo pero tus pies están más atados al suelo que los míos. No es difícil adivinar quién caerá primero, es sólo cuestión de tiempo para que esta desgracia llegue a su final... solo nos queda contar los minutos para que uno de estos dos corazones deje de latir.
No me tildes de trágica, señálame de realista. Se acabaron los arcoiris y estrellas inalcanzables, solo nos acompaña la penumbra en el camino hacia del destierro; una muerte lenta, cruda y silenciosa.
Seguro no puedes creer tal barbaridad, pero adivina, así es la vida. Nada es como se espera y mucho menos como se quiere, tenemos que aceptar lo que vivimos, sé que no es lo mejor, pero es lo único que te puedo brindar... la cuestión está en que lo tomes o lo dejes.
No te sorprendas con mis deseos ni refutes mis palabras, tu me escogiste así... siempre fuiste el único que vió cómo era realmente, el único que vio más allá del falso brillo de mis ojos. Fuiste tú quien tomó ese riesgo por placer, así que serás tú quién acepte con amargura mis condiciones.
Ya no sé a dónde van mis ideales. Ya no sé qué eres para mí... te veo frente a mí pero no distingo tu rostro, no comprendo tu presencia ¿Será que perdí la razón? O quizás sólo perdí la pasión. Son cuestiones que aún no resuelvo, pero el tiempo apremia y no me permite resolverlas; sé que sigues allí, que en el fondo de tu corazón esperas que retroceda y vuelva a tí, pero ambos sabemos que no pasará.
Sin más que decir, espero nunca olvides mis besos.
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