-Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia-
Ya en silencio solo se oye el sonido del reloj, ese tic toc que suena en todas partes y que se vuelve más intenso cada vez que pienso en él. Ya la noche es fría, el ambiente desesperante y la rutina agotadora.
Ya pasa que me aburro fácilmente, que la magia no está. Es tal la situación que debemos declarar un estado de emergencia, llamar a las brigadas del corazón y hacer una barrera humana que logre romper el vacío de la monotonía.
Qué sencillo es sacarte las palabras, hacer que digas lo que yo quiero, manipularte y manejarte a mi antojo. Tú cuerpo es tan dócil frente a mis deseos, caes tan pronto me ves llegar... ¿Y sabes qué es lo más triste de todo? Que te gusta. Te gusta ser humillado, burlado y pisoteado, eres feliz siendo infeliz.
Te prestas con tanta voluntad para este juego que te desprecio; ya no te encuentro interesante, no ofreces nada a mi partida, solo miradas de niño ilusionado. Caíste tan rápido en la trampa que no me diste chance de divertirme a tu costa, de todos mis juguetes eres el más patético, el más simple, el único que no se dio cuenta de que no lo quería, que simplemente lo usaba. Ya ha pasado tanto tiempo y aún no lo ves, es tanta mi desesperación por zafarte de mi regazo que me has obligado a este punto. Ya me había encariñado con tu inocencia que creo que me duele romperle los sueños a alguien tan débil.
Aprende que en este amor solo pierdes tú.