sábado, 19 de marzo de 2011

UCDC II

Siguiendo la historia de la entrada anterior aquí dejo esto. Pronto ya tendré la versión 2.0 aquí jaja

Era casi media noche. La brisa soplaba fuerte y amenzaba con romper las ventanas de la habitación, él desde el baño sentía el golpeteo contra los cristales mientras se vendaba la mano, lo hacía con paciencia, pues le daba más tiempo para pensar qué hacer. Su mente repasaba una y otra vez esa canción que para nada le gustaba y que sin embargo sabía de memoria no sé quien soy ni a dónde voy, solo sé que contigo no estoy; nunca le gustaron las melodías amorosas ni nada que tuviera que ver con esa -oscura ciencia-. Cuando al fin hubo terminado con la herida alzó su mirada al espejo y vio un rostro desgastado, angustiado, resentido, vio todo lo que no quería ser. Lo peor era que no podía evitarlo: vivir como vivía, condenarse como se condenó, acostumbrarse a lo que se acostumbró hicieron su existencia mísera y absurda, al menos eso él pensaba.

Ya estaba casi amaneciendo. Él no fue capaz de llegar a su cama, junto a ella, sino que cayó en un rincón del baño hasta quedarse dormido mientras cantaba la canción que más odiaba no sé quien soy ni a dónde voy, no sé quien soy ni a dónde voy... fue tan profundo su sueño que solo lo despertó el taconeo de ella mientras se alistaba para ir a trabajar. Escuchar sus zapatos fue como sentir un obrero martillar acero, entró en pánico; solo logró calmarse cuando escuchó la puerta de su casa cerrarse. Habiéndose ido su tormento, ya tenía más espacio para meditar sobre ella, para desesperarse y darse cuenta que los días pasaban y el compromiso que se había hecho aquella noche entre los vidrios rotos y las botellas de vino no había sido cumplido.

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