lunes, 28 de enero de 2013

Cansancio

Cuando la mente está bajo estrés, es como si quisiese entrar en un sueño forzado. No hay nada que pensar, que hacer, solo deseos de cerrar los ojos y dejar el cansancio a quienes siguen despiertos. 

No siendo más, vámonos a dormir si queremos acortar la espera de la próxima madrugada. 

domingo, 27 de enero de 2013

Es domingo

Realmente tenía la disposición para escribir algo interesante, pero resulta que hoy es domingo. Conocido como el día en que los desocupados duermen y los padres salen de paseo con sus hijos, es la pequeña parte de la semana en que eres libre, y si no, te pagan más por hacer lo mismo que harás mañana. 

Son esas 24 horas en que puedes comer cualquier cosa sin sentirte culpable porque no te alimentas bien. ¿A qué no puedo estar en pijama todo el día? Podría estar solo en ropa interior sin sentir remordimiento. 

Es la única mañana en que te levantas al mediodía y parece que estuviese amaneciendo. No hay ruido, los pájaros decidieron desistir de sus cantos y los vecinos prefirieron dormir y no celebrar desde temprano. Un placer sentir que no tienes nada más que hacer aparte de ver el mismo episodio de los Cuentos de los Hermanos Grimm (para quienes crecieron en Colombia lo entenderán). 

Lo que hacemos el resto de la semana es una experiencia diferente si es domingo. El transporte es más caro, los lugares de entretenimiento están más llenos, los puestos de trabajo casi desiertos y la comida chatarra es más deliciosa que siempre. Incluso la brisa es más fuerte y fría. 

¿Qué pasa en mi vida los domingos? Nada. Es solo la madrugada extendida del sábado. Oh domingo, que haría sin ti cada fin de semana... 

sábado, 26 de enero de 2013

Cuando las cosas no son como esperabas

Todos somos buenos en algo. Unos son expertos en informática, otros sirven de enciclopedia para sus amigos holgazanes y otros son los mejores en crear excusas. En mi caso, hay unas cuantas que puedo hacer con los ojos cerrados pero hoy reafirmé que me falta mucho talento en algo: sentido común. 

No sé si es específicamente el sentido común, la atención o habilidad, pero indudablemente algo falla durante el proceso. La razón de esta conclusión es la causa de ciertos hechos que ocurrieron hoy.

Todo empezó en la mañana. A diferencia del resto de la semana, hoy dormí hasta tarde. Mi mamá necesitaba un abanico (vivimos en una ciudad caliente), así que uso el suyo en vez del mío. El pobre ventilador no es más que un tubo con una hélice, así que se hizo migas cuando era llevado de regreso a su lugar. Fue un gran electrodoméstico, sin importar los años funcionó hasta el final... después de desfallecer seguía dando fresco como si fuese nuevo. Una lástima. 

Pasando la página, el luto no duró mucho y salimos a comprar otro. Todo era perfecto. Un abanico nuevo y flamante llegaba a casa, color negro, brillante, listo para resaltar del resto de ventiladores amarillentos que habían pasado por los pasillos de nuestra morada. 

Al sacar las partes de su caja, sería pan comido armarlo. Falso. Alguien podría decirme, ¿qué es una base cónica? ¿Qué diferencia hay entre una base cónica y una redonda? Si lo saben, háganmelo saber de una manera dulce y discreta. 

Al final, después de leer en repetidas ocasiones los cinco pasos que incluían las instrucciones, sin ningún tipo de gráficos por cierto, el resultado final no fue muy satisfactorio. No logré armar un ventilador de piso sino una linda adaptación para mesas y escritorios que hace ruido cada vez que es encendido. Un par de intentos más y tal vez sabré para que eran las tuercas que sobraron. 


A veces, solo a veces


Nunca me ha pasado pero siempre lo he imaginado. ¿Qué pasa cuando los deseos salen de la mente y llegan a las acciones? Ya no bastan las fantasías de una cita juntos sino las ganas de tener a aquella persona cerca. Tú estás cerca pero tu contraparte está muy lejos porque así lo desea. No es incorrecto visitarla sin que lo sepa, es parte del aprecio hacia los demás. 

***
A veces, solo a veces, no puedo evitar reírme de la situación. Es que... es tan cómico... Solo está allí, sentada, siguiendo con la mirada a la única mosca que logra escabullirse cada noche por la ventada de su habitación. Parece que han llegado a ser amigos, sí, ella y la mosca, y solo parece que su relación es más íntima porque ahora ella no quiere matarlo sino observarlo. Extraño, sin duda. 

Es tan extraño y peculiar. No provoca borrar aquel recuerdo de la mente, sino reproducirlo, como las películas que pasan los canales nacionales año tras año, y reírse. Así de gracioso es, tanto que podría pasar la noche entera ejercitando la mandíbula a causa de ese vago chiste que yo conozco y ella ignora. 

Volviendo a los más importante, la mosca cada noche parecía más inquieta. Antes, solo se colocaba en la punta del escritorio mientras esperaba el primer golpe con el portapepeles. Ahora, como una mariposa en primavera, reboloteaba de lado a lado buscando llamar la atención de su victimaria. Las parafilias parecen afectar a todas las especies, mi primera pregunta problema de esa noche. 

Ella, vestida con sus habituales pijamas, que además constituyen su principal vestimenta, dejó de maldecir y lanzar golpes al aire para convertirse en un radar de insectos. No hacía más que mover sus pupilas con rigurosidad como las manecillas del reloj, procesando cada aleteo de aquella criatura de ojos rojos.

El idilio amoroso empezó hace un mes. Quisiera contar el inicio de aquel lucha de poderes, pero parece que ella me ha visto y luce asustada. Desde que dejó de usar cortinas es mucho más difícil saber que hace, intentaré buscar una forma de volver sin que ella lo note. 

Espero que la mosca se intoxique con pesticida y deje de acosarla.