domingo, 27 de enero de 2013

Es domingo

Realmente tenía la disposición para escribir algo interesante, pero resulta que hoy es domingo. Conocido como el día en que los desocupados duermen y los padres salen de paseo con sus hijos, es la pequeña parte de la semana en que eres libre, y si no, te pagan más por hacer lo mismo que harás mañana. 

Son esas 24 horas en que puedes comer cualquier cosa sin sentirte culpable porque no te alimentas bien. ¿A qué no puedo estar en pijama todo el día? Podría estar solo en ropa interior sin sentir remordimiento. 

Es la única mañana en que te levantas al mediodía y parece que estuviese amaneciendo. No hay ruido, los pájaros decidieron desistir de sus cantos y los vecinos prefirieron dormir y no celebrar desde temprano. Un placer sentir que no tienes nada más que hacer aparte de ver el mismo episodio de los Cuentos de los Hermanos Grimm (para quienes crecieron en Colombia lo entenderán). 

Lo que hacemos el resto de la semana es una experiencia diferente si es domingo. El transporte es más caro, los lugares de entretenimiento están más llenos, los puestos de trabajo casi desiertos y la comida chatarra es más deliciosa que siempre. Incluso la brisa es más fuerte y fría. 

¿Qué pasa en mi vida los domingos? Nada. Es solo la madrugada extendida del sábado. Oh domingo, que haría sin ti cada fin de semana... 

2 comentarios:

  1. llega el domingo con su magia absorta, me habían contado ya de su llegada, del fatídico tedio de la nada, del derroche del mundo que lo aborta. No hay voces que resuenen en la corta humedad que se expresa desolada, no hay palabra que venga estimulada por la sangre que ahoga en esta aorta. Mi alma no ilumina, estalla muerta. No supo cómo afrontaría este reto: el corazón que juega nunca acierta, este domingo permanece quieto con su ironía de sol tras de la puerta. Ya voy a terminar este soneto.

    ResponderEliminar
  2. No olvides poner los créditos! Pero hay mucha razón en esas palabras.

    ResponderEliminar