miércoles, 10 de abril de 2013

Me quiere, no me quiere

Una reflexión basada en unas cuantas historias que he escuchado por estos días. No es un poema, es un texto de párrafos cortos. 

Me busca, me abandona.
Sabe qué me gusta oír, sabe que odio su silencio. 
Conoce todo de mí, ignora que tengo sentimientos.
Es maestro en seducción, estudiante del olvido. 
Como todo caballero, profesa no tener recuerdos de mí. 
¿Me quiere o no me quiere?

Si de modales hablamos, él es una insignia. 
Parece que fue hecho a la medida, es perfecto.
No tiene defectos, o al menos no deja entreverlos. 
Es discreto, nunca deja mancha de sus tropiezos.


Sus manos producen sentimientos que otros no llegan a imaginar.
Las sábanas delatan lo que ha pasado.
Sus acciones son traídas de los picos más altos de los nevados. 
Las paredes de la habitación son los únicos pilares de esta relación. 
¿Me quiere o no me quiere?


No es él, soy yo.
No tengo lo que él desea, pero lo amo. 
No lo merezco, lo sé.
No me lamento, digo la verdad.

Su mirada me llama, me dice que vaya con él.
Ya no sé si sea lo correcto, pero tal vez siga su sombra.
¿Me quiere o no me quiere? Creo que la respuesta ya es más que clara. 

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