viernes, 22 de marzo de 2013

Lo que un taxista me dijo

En un acto de curiosidad, le pregunté a un taxista por qué debía pagarle 7000 pesos por una carrera que no tomaba más de 5 minutos en realizar. El conductor desde el asiento del vehículo responde: porque son las 11:30 de la noche y eso es lo que vale.

Había algo de llovizna pero no era lo suficientemente fuerte para generar un arroyo, así que estaba realmente sorprendida al no entender la razón de quien me hablaba luego de obtener una vaga respuesta. El taxista me explicó qué era el recargo nocturno y estaba dispuesto a mostrarme una lista de valores. Tras unos minutos de reflexión, este decidió hacer menos complicado mi viaje de regreso a casa y rebajó el valor a 6000 pesos. 

Esta discusión no debió haber existido en primer lugar si el valor hubiese sido justo. Como es mi costumbre dudar, quise asegurarme de que había pagado la cantidad correcta y que el enojo del conductor era injustificado. 

En primer lugar, el recorrido del servicio era 0.83 kilómetros, lo que quiere decir que me debía ser cobrado la tarifa mínima, punto en el que el taxista y yo concordábamos. Por otro lado, en la capital del Atlántico, por costumbre mas no por ley, se cobra recargo nocturno a partir de las 6:00 p.m. En la página web de la Secretaría de Movilidad Distrital no se especifica este costo dentro de las variables de la carrera mínima, que define su valor como 4600 pesos y no 5000 pesos como se ha venido cobrando y que ha sido aceptado entre los habitantes de esta ciudad.

Distancia entre punto de salida y destino. 

Si empezamos a analizar mi situación, basado en una tarifa mínima de 5000 pesos, me cobraron 2000 pesos de recargo nocturno. En el caso de que estuviese de acuerdo en aplicar el excedente, estaría pagando un 40% más sobre el valor inicial, lo cual sobrepasa los límites justos y lógicos. A simple vista son "solo 2000 pesos", pero según las cifras, es un costo exagerado. 

No conozco cómo se maneja la nómina en las empresas que prestan este tipo de servicio, pero lo más razonable es que si un empleado trabaja entre 10:00 p.m. y 6:00 a.m. es el empleador quien debe pagarle a este las horas nocturnas y no el cliente, independientemente de si trabaja en una oficina, un bar o un taxi.  

Lo que debía ser un viaje de 15 minutos, desde que abordaba el vehículo hasta que cerrara la puerta de mi casa, se convirtió en un discurso de razones sin bases y una actitud poco servicial por parte de la persona que la operadora asignó para que me ayudase. No es culpa del taxista pero tampoco mía que las condiciones económicas no nos favorezcan pero no puede convertirse en excusa para pasar por alto lo establecido. La cuestión no es solo regular que se cobre lo de adecuado sino averiguar por qué los trabajadores de este servicio público se ven obligados a pedir más de lo que indica la alcaldía. 

Para agregar:

Como mis historias con taxistas no se resumen a esta, agregaré una pequeña conversación entre una taxista y yo durante un sábado de carnaval:

"Taxista: En carnavales se cobra más porque nos toca trasnochar y dejar de gozar los carnavales para transportarlos a ustedes, nosotros no tenemos carnavales.

Yo: y si le dijera que tendré que trabajar domingo, lunes y martes de carnaval sin ningún tipo de recargo para poder reponer el dinero que le estoy pagando con esta carrera, ¿qué pensaría?"

En el trayecto solo escuché la algarabía del festejo y la brisa rompiendo como olas contra el vehículo. El viaje fue largo y silencioso desde ese momento...



sábado, 9 de febrero de 2013

Empezó el Carnaval

Es la época en que el olor a chuzo de chorizo y butifarra impregna a la ciudad. Los vendedores se multiplican y los precios ni se digan. Es el diciembre del barranquillero: los artesanos, vendedores ambulantes y amas de casas venden accesorios, decoraciones y comida como ninguna otra fecha en el calendario.

Y nadie se queda atrás. Los turistas saliendo en cada esquina, unos más atractivos que otros, esperan conocer un amable personaje local que pueda hacer más grata su momentánea estadía. Diría que toda la atención cae en las mujeres, pero también están los hombres que de la noche a la mañana se convierten en traductores especializados en entretener a los clientes. Alto bajo, bajo, gordo o calvo, el hecho de que estén colorados por el calor y vistan shorts o bermudas hacen que los tiernos ojos de los lugareños recaigan sobre los visitantes de paso, que no se sienten incómodos con la situación, sino por el contrario, es parte de la experiencia de "disfrutar el Carnaval". Además, nunca está de más tener una historia que contar días después acerca del día "en que conociste un gringo mientras intentabas enseñarle a bailar cumbia".

Entre otras cosas, es la época en que es justificable cualquier cosa que hagas. Ayer, en pleno baile y jolgorio, los borrachos, parte de la decoración carnavalera, empezaban su rutina diaria por lo siguientes cuatro días. En medio de la carrera 46 con calle 72, punto estratégico de Barranquilla, un familiar del 'ñato mama ron' se le fue la mano y apretó un trasero que no era el suyo. ¿Qué hizo la afecta? Reírse. Tampoco es que aquel hombre pudiese darle una explicación coherente de la situación. ¿Qué pasó después? El borracho se cayó sobre la acera y los recogió un amigo, supongo que intentaba llevarlo a un lugar menos transitado antes que continuara cometiendo tonterías.

Pero no todas las imprudencias son malas. A veces pueden sacar más de una carcajada, aún si estás de mal humor en medio de las explosiones de espuma, maizena y ruido. Ir caminando en medio de la gente buscando a alguien o un baño, puede ser el momento en que encuentres más parejas de baile en toda la noche. El vendedor de sombreros, el de manillas, el bailarín solitario y el entusiasta que hacer mover hasta a una escoba son algunos de los personajes que te encontrarás en medio del camino.

Si bien, han pasado pocas horas y esto apenas comienza, son muchas las historias que hacen al Carnaval de Barranquilla una fiesta. No todos podemos vivirla al cien por ciento, no todos tienen cuatro días libres, dinero o compañía, pero lo que es cierto es que cada uno la goza a su manera porque es una acción latente del caribeño.

lunes, 28 de enero de 2013

Cansancio

Cuando la mente está bajo estrés, es como si quisiese entrar en un sueño forzado. No hay nada que pensar, que hacer, solo deseos de cerrar los ojos y dejar el cansancio a quienes siguen despiertos. 

No siendo más, vámonos a dormir si queremos acortar la espera de la próxima madrugada. 

domingo, 27 de enero de 2013

Es domingo

Realmente tenía la disposición para escribir algo interesante, pero resulta que hoy es domingo. Conocido como el día en que los desocupados duermen y los padres salen de paseo con sus hijos, es la pequeña parte de la semana en que eres libre, y si no, te pagan más por hacer lo mismo que harás mañana. 

Son esas 24 horas en que puedes comer cualquier cosa sin sentirte culpable porque no te alimentas bien. ¿A qué no puedo estar en pijama todo el día? Podría estar solo en ropa interior sin sentir remordimiento. 

Es la única mañana en que te levantas al mediodía y parece que estuviese amaneciendo. No hay ruido, los pájaros decidieron desistir de sus cantos y los vecinos prefirieron dormir y no celebrar desde temprano. Un placer sentir que no tienes nada más que hacer aparte de ver el mismo episodio de los Cuentos de los Hermanos Grimm (para quienes crecieron en Colombia lo entenderán). 

Lo que hacemos el resto de la semana es una experiencia diferente si es domingo. El transporte es más caro, los lugares de entretenimiento están más llenos, los puestos de trabajo casi desiertos y la comida chatarra es más deliciosa que siempre. Incluso la brisa es más fuerte y fría. 

¿Qué pasa en mi vida los domingos? Nada. Es solo la madrugada extendida del sábado. Oh domingo, que haría sin ti cada fin de semana... 

sábado, 26 de enero de 2013

Cuando las cosas no son como esperabas

Todos somos buenos en algo. Unos son expertos en informática, otros sirven de enciclopedia para sus amigos holgazanes y otros son los mejores en crear excusas. En mi caso, hay unas cuantas que puedo hacer con los ojos cerrados pero hoy reafirmé que me falta mucho talento en algo: sentido común. 

No sé si es específicamente el sentido común, la atención o habilidad, pero indudablemente algo falla durante el proceso. La razón de esta conclusión es la causa de ciertos hechos que ocurrieron hoy.

Todo empezó en la mañana. A diferencia del resto de la semana, hoy dormí hasta tarde. Mi mamá necesitaba un abanico (vivimos en una ciudad caliente), así que uso el suyo en vez del mío. El pobre ventilador no es más que un tubo con una hélice, así que se hizo migas cuando era llevado de regreso a su lugar. Fue un gran electrodoméstico, sin importar los años funcionó hasta el final... después de desfallecer seguía dando fresco como si fuese nuevo. Una lástima. 

Pasando la página, el luto no duró mucho y salimos a comprar otro. Todo era perfecto. Un abanico nuevo y flamante llegaba a casa, color negro, brillante, listo para resaltar del resto de ventiladores amarillentos que habían pasado por los pasillos de nuestra morada. 

Al sacar las partes de su caja, sería pan comido armarlo. Falso. Alguien podría decirme, ¿qué es una base cónica? ¿Qué diferencia hay entre una base cónica y una redonda? Si lo saben, háganmelo saber de una manera dulce y discreta. 

Al final, después de leer en repetidas ocasiones los cinco pasos que incluían las instrucciones, sin ningún tipo de gráficos por cierto, el resultado final no fue muy satisfactorio. No logré armar un ventilador de piso sino una linda adaptación para mesas y escritorios que hace ruido cada vez que es encendido. Un par de intentos más y tal vez sabré para que eran las tuercas que sobraron. 


A veces, solo a veces


Nunca me ha pasado pero siempre lo he imaginado. ¿Qué pasa cuando los deseos salen de la mente y llegan a las acciones? Ya no bastan las fantasías de una cita juntos sino las ganas de tener a aquella persona cerca. Tú estás cerca pero tu contraparte está muy lejos porque así lo desea. No es incorrecto visitarla sin que lo sepa, es parte del aprecio hacia los demás. 

***
A veces, solo a veces, no puedo evitar reírme de la situación. Es que... es tan cómico... Solo está allí, sentada, siguiendo con la mirada a la única mosca que logra escabullirse cada noche por la ventada de su habitación. Parece que han llegado a ser amigos, sí, ella y la mosca, y solo parece que su relación es más íntima porque ahora ella no quiere matarlo sino observarlo. Extraño, sin duda. 

Es tan extraño y peculiar. No provoca borrar aquel recuerdo de la mente, sino reproducirlo, como las películas que pasan los canales nacionales año tras año, y reírse. Así de gracioso es, tanto que podría pasar la noche entera ejercitando la mandíbula a causa de ese vago chiste que yo conozco y ella ignora. 

Volviendo a los más importante, la mosca cada noche parecía más inquieta. Antes, solo se colocaba en la punta del escritorio mientras esperaba el primer golpe con el portapepeles. Ahora, como una mariposa en primavera, reboloteaba de lado a lado buscando llamar la atención de su victimaria. Las parafilias parecen afectar a todas las especies, mi primera pregunta problema de esa noche. 

Ella, vestida con sus habituales pijamas, que además constituyen su principal vestimenta, dejó de maldecir y lanzar golpes al aire para convertirse en un radar de insectos. No hacía más que mover sus pupilas con rigurosidad como las manecillas del reloj, procesando cada aleteo de aquella criatura de ojos rojos.

El idilio amoroso empezó hace un mes. Quisiera contar el inicio de aquel lucha de poderes, pero parece que ella me ha visto y luce asustada. Desde que dejó de usar cortinas es mucho más difícil saber que hace, intentaré buscar una forma de volver sin que ella lo note. 

Espero que la mosca se intoxique con pesticida y deje de acosarla.

lunes, 26 de noviembre de 2012

¿Los clientes siempre tienen la razón?


‘El cliente siempre tiene la razón’. Esa es la frase que convierte cualquier petición absurda o queja exagerada de un cliente en motivo justo para que este salga victorioso del local comercial, como soldado vencedor en una batalla que ya tenía un final determinado.

Muchos hemos llegado abusar de ella, pero, ¿no somos nosotros los que mantenemos las empresas? Si pago por algo, exijo un trato aceptable y que mi palabra sea, al menos a mis ojos, la razón. Es eso lo que diferencia un buen servicio de otro. No es necesario que la compañía esté de nuestro lado, solo que parezca estarlo. Aunque de manera muy rústica, las relaciones públicas llegaron para cubrir ese hueco que, aún hoy día, muchas empresas poseen.

Ahora, ¿qué pasa si realmente el cliente tiene la razón? Lo más lógico sería arreglar el problema. Error. La respuesta, censurar ‘lo que no convenga’.

En este punto, me refiero a Happy City, parque de diversiones con cobertura a nivel nacional. Hace algunos años, esta empresa decidió instalar, además de los juegos tradicionales, máquinas de baile simulado en sus sedes ubicadas en Barranquilla. Una de ellas es la Pump it up, que combina coordinación, ritmo y estado físico. Hasta ahora un juego común y corriente, que traería otro tipo de clientes: jóvenes.

Efectivamente, con el arribo de esta máquina llegaron las rondas de madres asombrados y niños curiosos de ver jóvenes ‘matando cucarachas’ sobre un panel de metal. En cuestión de meses, la cantidad de jugadores fue en aumento, llegando a formar un club para los fanáticos de este juego en Barranquilla, llamado PumpXtreme.

¿Tendría algo de malo que jóvenes con gustos comunes se organizaran? Parece que sí. Cuando se reclaman derechos como clientes frente a un mal servicio, resulta ser muy malo.
Las condiciones en que la máquina de Pump it up, ubicada en el local del centro comercial Único de Barranquilla, ofrece servicio a sus clientes es deplorable. Esto, sin contar los altos precios que deben pagar niños y jóvenes, la mayoría sin independencia económica, para acceder a la atracción. Ahora, podríamos justificar un valor elevado si las condiciones de prestación del servicio son las ideales. Lamentablemente, ese no es el caso.

Paneles rotos, lo que puede causar accidentes; sensores averiados, sonido deficiente y sin el completo uso de todas las herramientas que ofrece la máquina, hacen que los seguidores del Pump it up no se sientan motivados, ¿quién quería gastar su dinero en algo que no funciona al 100%? En esto punto, es que entra la compañía, encargada de velar que los clientes estén satisfechos, y a la larga, deseen regresar e invitar a otros.

La mejor forma de promoción es un buen servicio, que no solo basta con lindas y decoradas instalaciones llenas de empleados uniformados, sino productos eficientes y en un ambiente de confianza en que el cliente no tema exponer sus quejas y que estas sean escuchadas, sin tener que acudir a una triste salida del local con solo pensamientos negativos hacia la empresa y no solo el local o la máquina.

Recuerden que es más fácil esparcir comentarios negativos que positivos. A la larga, un cliente mal atendido, inconsciente o conscientemente, se encargará de narrar su experiencia con otros. Algo que para nada mejora la imagen de una empresa.

Con esto, respetuosamente expreso mi insatisfacción con lo ocurrido con los miembros de PumpXtreme en el local de Happy City respecto a las quejas que ellos han mostrado frente al mal servicio prestado en el lugar.  De tener un departamento de comunicaciones o relaciones públicas, que espero así sea, deberían saber que ocultar los comentarios de los clientes y no darles una explicación formal de lo sucedido no es lo ideal. Es hora de reformar la forma de tratar a los clientes.

Espero que algún día los clientes afectados obtengan una respuesta frente a sus quejas y finalmente ellos ‘tengan la razón’. 

martes, 24 de julio de 2012

Cuando las ratas se creen gatos




Husmean. Critican. Alborotan

Envidian.

Envidian.

La tristeza de uno es la dicha de otros. Lo vemos en la televisión, las revistas, los libros, nuestra vida.


Lección 1: ¿Qué es envidia?


Envidia

f. Tristeza airada o disgusto por el bien ajeno o por el cariño o estimación de que otros disfrutan:
tiene mucha envidia de su hermano pequeño.

Deseo honesto de emular alguna cualidad o algún bien que otro posee:
tengo envidia de tu habilidad.


Frase Clave: Estar triste/disgustado por no ser/tener alguien/algo.



Lección 2: ¿Por qué surge la envidia?

2.1 Por no aceptar que somos diferentes.


No soy igual a ti
Soy diferente a ti
No puedo ser igual a ti
Puedo ser diferente a ti
¿Por qué querría ser tú cuando puedo ser yo?


2.2 Falta de dedicación a la vida propia


¿Cuántos años de vida te quedan?



La definición de esperanza de vida del PNUD (ONU) es la siguiente: "Años que un recién nacido puede esperar vivir si los patrones de mortalidad por edades imperantes en el momento de su nacimiento siguieran siendo los mismos a lo largo de toda su vida" 

Si las condiciones de salud mejoran objetivamente y no ocurren desastres o cataclismos abruptos durante la vida de las personas nacidas en un año, se espera que la esperanza de vida estimada por cálculos de defunciones sea inferior a la verdadera esperanza de vida:




 


cr. Wiki


En una situación idónea, te quedan más años de vida que dedos.



¿Por qué mejor no invertir ese tiempo en entender por qué tu vida no es como deseas?


Sentir disgusto no te hace feliz, sentir disgusto por algo que otro posee no te hace feliz.
Sentir gusto te hace feliz, sentir gusto por lo que tienes te hace feliz.


El cerebro está conformado por casi 100,000 millones de neuronas.

¿No crees que es una pérdida de tiempo gastarlas en alguien más?


Vida

f. Capacidad de los seres vivos para desarrollarse, reproducirse y mantenerse en un ambiente:
los muebles no tienen vida.

¿Será que husmeando en las vidas ajenas te quedará tiempo para desarrollarte, reproducirte y mantenerte en un ambiente?



Lección 3. ¿Somos envidiosos?

Por Supuesto.

Sin envidia no habría planeta. Sin envidia no existirías.



Lección 4. ¿Es posible curar la envidia?


NO.
Pero se puede contraatacar.

¿Cómo?



Siendo egoísta e interesándote solo en ti. No queriendo ser otro, viviendo por ti y para ti, siendo feliz por lo que haces y trabajando para mejorar lo que eres ocupará todo tu tiempo que no tendrás momento para pensar en alguien más. 

Preguntas y reclamos frecuentes autoformulados:

Escribir sobre otros es perder el tiempo. Escribir sobre envidia te hace envidiosa.
Claro. Soy envidiosa. Todos lo somos. Perder el tiempo es no pensar en lo que debemos mejorar. Pensar es un buen ejercicio para el cerebro.

¿Indirecta para alguien?
Claro. Todo lo que está en este blog va a dirigido a alguien. 

¿Cómo lidio con un envidioso?
Mejorando para matarlo de la envidia.

¿Qué es la envidia para ti?
La muestra de qué tan exitoso la gente CREE que eres.